Los sistemas de ventilación forzada, también conocidos como ventilación mecánica, son necesarios en aquellos proyectos constructivos en los que la ventilación natural es insuficiente a la hora de controlar temperaturas, en la extracción de contaminantes (polvo, partículas producto de procesos industriales, etc.) o para asegurar la provisión del oxígeno necesario. Son imprescindibles para asegurar la calidad ambiental, y principalmente del aire.

El Código Técnico de Edificación (CTE) establece en su documento básico DB HS 3 los requerimientos generales relativos a la ventilación en viviendas. Así, se especifica que “las viviendas deben disponer de un sistema general de ventilación que puede ser híbrida o mecánica…”. Un sistema de ventilación mecánica puede realizarse de diversas maneras: por extracción mecánica y admisión natural (denominado también sistema de simple flujo) o por extracción y admisión mecánica (sistema de doble flujo).

Un sistema de ventilación adecuado es imprescindible, puesto que no solo mejora la calidad ambiental y la respiración, sino que impide que se acumulen gases tóxicos y olores desagradables, ofrece garantías de cara al correcto funcionamiento de los aparatos de combustión, y además evita el deterioro de la vivienda.

Características de los sistemas de ventilación forzada

La principal característica operativa de un sistema de ventilación forzada o mecánica es que permite la introducción y expulsión del local de la cantidad de aire requerida, y lo hace de forma independiente a las condiciones que presente el aire exterior en lo que respecta a presión y temperatura.

Además, en un sistema de ventilación forzada el flujo de aire se regula y garantiza a través de un sistema mecánico, es decir, un ventilador que se acciona mediante energía eléctrica. Este dispositivo permite vencer las pérdidas de carga del conducto, haciendo que el fluido (por lo general aire) circule por él con una velocidad adecuada.

Presión positiva o negativa

Existen diferentes tipos de sistemas de ventilación forzada o mecánica. Por un lado están los de presión positiva, que son aquellos que permiten la introducción del aire en una cantidad algo superior a la que sale, lo que provoca una presión positiva que genera la circulación del aire. Por otro lado, también están los sistemas de presión negativa, en los que el ventilador y otros elementos mecánicos realizan la extracción del aire provocando un movimiento del aire por sistema Venturi, fenómeno en el que un fluido en movimiento dentro de un conducto cerrado disminuye su presión cuando aumenta la velocidad al pasar por una zona de sección menor. Para ello es fundamental contar con las necesarias entradas de aire para que sea posible la ventilación.

La calidad ambiental y del aire es algo fundamental para el bienestar de un espacio, así que cuando es necesario hay que tener muy en cuenta esos sistemas de ventilación forzada que se convierten en imprescindibles cuando la ventilación natural no es suficiente.