La arquitectura de Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia ha definido el estilo nórdico, un concepto constructivo que ha influido de manera más que contundente en el diseño y ejecución de espacios en la última década. Actualmente, el estilo nórdico se ha consolidado como corriente líder en lo que respecta a la Arquitectura, pero también en el diseño, gracias a una estética que se define por su sencillez y funcionalidad y que persigue el servicio a la sociedad.

Si bien el estilo nórdico se considera como un concepto muy moderno de la arquitectura y del diseño, su herencia es el propio medio natural, como espacio fundamental del que parte. Se define como la fusión entre tecnología y sabiduría, entre modernidad y tradición, entre metodología empírica y racionalismo básico. Desde estas bases, la estética y el estilo nórdico han evolucionado hasta un concepto que involucra aspectos modulares, minimalistas y la arquitectura funcionalista. Es lo que se denomina empirismo nórdico.

Los padres del estilo nórdico

Cuando se habla de los grandes referentes dentro de este tipo de arquitectura hay que hacer referencia a varios nombres que han marcado y definido el estilo nórdico. Sin duda, el primero de ellos es Alvar Aalto, arquitecto y diseñador finlandés considerado como uno de los grandes del siglo XX, y que se caracterizó por dotar al racionalismo puro de una calidad y características propias muy originales. Arne Jacobsen es el exponente más representativo del estilo nórdico en las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo XX, y uno de los primeros en introducir el estilo moderno en el diseño danés, con proyectos como ‘Casa del Futuro’. Del mismo modo, hay que hacer mención a Jörn Utzon, el mejor representante de la arquitectura orgánica de la segunda mitad del siglo XX. Finalmente, en este repaso, hay que mencionar a Sverre Fehn, que para muchos es el pionero en la incorporación a la arquitectura contemporánea de elementos significativos de los países nórdicos, como la madera y la piedra gris entre bosques frondosos.

Claves del estilo nórdico en arquitectura

Ese servicio al ser humano que persigue la arquitectura basada en el estilo nórdico se materializa a través de unas claves muy concretas que conforman un concepto más amplio.

· Se le confiere una gran importancia a las referencias clásicas, a los métodos artesanales; pero sin caer en un neotradicionalismo.

· Existe una predilección por materiales tradicionales (madera, ladrillo, mármol, cobre, etc.). En el estilo nórdico, las materias primas han de sintonizar con el ser humano, sin que las perciba como algo hostil.

· La luz tiene una gran importancia, y son comunes los sistemas de aberturas altas o cenitales, que permiten diversos tipos de luz en el interior de la edificación.

· Destaca la preocupación por los factores económicos, la durabilidad y el envejecimiento de las construcciones arquitectónicas.

Al igual que comentábamos hace unas semanas en relación a la arquitectura japonesa, nos encontramos ante un concepto arquitectónico que parte de un fin: el servicio al ser humano y a la sociedad. En el caso del estilo nórdico, esto se consigue conciliando lo intelectual y lo sensual, buscando una síntesis entre el diseño racional y la construcción autóctona inspirada en la naturaleza.