En Lino Valencia Arquitectos creemos en el concepto de casa pasiva y en sus beneficios a la hora de conseguir la eficiencia energética. Un ahorro de energía que va asociado además al confort en el hogar y que se fundamenta en tres componentes claves: ventanas térmicas, aislamiento y recuperación del calor. Como resultado: ahorro, bienestar y respeto medioambiental.

Casa pasiva: el método Passivhaus

La corriente que promueve el concepto de casa pasiva surgió en la década de los años setenta, pero es en los noventa cuando prolifera, al amparo del estándar alemán Passivhaus, que define una forma de hacer las cosas, una actitud. Consiste en adoptar una serie de medidas con el objetivo de alcanzar índices superiores de eficiencia energética. De hecho, se puede reducir hasta en un 75% la necesidad de calefacción y refrigeración. No requiere del uso de materiales o prácticas constructivas específicas, sino que se alcanza con la optimización de los recursos que existen, mediante la aplicación de métodos y técnicas pasivas.

¿Cómo se alcanza la eficiencia energética en la casa pasiva?
  1. Aislamiento térmico óptimo. Reduce el gasto energético tanto en invierno como en verano, pues reduce la demanda de climatización.
  2. Ventanas con vidrios triples, bajo emisivos. La elección inadecuada de la ventana puede suponer pérdidas de hasta 30% en el gasto de climatización; es por esta razón que en la casa pasiva se tienen muy en cuenta el tipo de cierre para alcanzar esa alta eficiencia energética.
  3. Construcción libre de puentes térmicos. Un aislamiento térmico exterior continuo, que envuelva la totalidad de la vivienda, elimina los puentes térmicos y por ende las pérdidas de energía.
  4. Soluciones de estanqueidad al aire. Se eliminan las filtraciones de aire sellando todas las uniones entre los diferentes materiales. Esta medida facilita un clima interior confortable.
  5. Sistemas de Ventilación de confort con recuperación de calor. Proporciona un intercambio energéticamente óptimo del aire, con unos índices muy elevados de recuperación de calor.
¿Cuáles son las ventajas de una casa pasiva?
  1. Alto nivel de confort, que supera con creces al de la construcción convencional.
  2. Aire fresco y limpio en todas las estancias, en cualquier época del año.
  3. Construcciones libres de humedades y mohos.
  4. Altos índices de eficiencia energética, con los convenientes ahorros en calefacción y refrigeración.
  5. Mantiene el compromiso medioambiental.

Sin duda, todo lo expuesto anteriormente constituye un argumento objetivo para defender que el concepto de casa pasiva debería estar presente en cualquier edificio que busque la eficiencia energética. Y nunca debería suponer un coste añadido, pues únicamente requiere adoptar a priori una metodología arquitectónica básica y desarrollar un planteamiento concreto en el hecho arquitectónico.